Mount Auburn Hospital - Great Expectations (Spanish)

Por lo general, tu cuerpo iniciará el parto cuando estés preparada. En algunos casos, el proveedor de atención médica puede tomar medidas para provocar las contracciones uterinas antes de que el cuerpo inicie el trabajo de parto por sí mismo. Este proceso se llama inducción al trabajo de parto o trabajo de parto inducido.

LA INDUCCIÓN AL TRABAJO DE PARTO

El trabajo de parto puede ser inducido por razones relacionadas tanto contigo como con tu bebé. Los problemas de salud de la madre incluyen la diabetes, la presión arterial alta, la enfermedad renal, la preeclampsia y la infección uterina. Los problemas de salud que afectan al bebé incluyen la rotura prematura de las membranas, el hecho de que el embarazo supere la fecha prevista de parto (entre 41 y 42 semanas) y que el bebé no crezca adecuadamente o tenga muy poco líquido a su alrededor. Inducir el trabajo de parto antes de las 39 semanas puede representar riesgos para el bebé, tanto al nacer como más adelante en su vida. Por ejemplo, el cerebro de un bebé se desarrolla más rápido hacia el final del embarazo. A las 35 semanas, el cerebro del bebé es un tercio más pequeño de lo que pesará a las 39 o 40 semanas de desarrollo. Otros órganos importantes, como el hígado y los pulmones, no están desarrollados completamente antes de la semana 39 o la 40.

Cuando el trabajo de parto es inducido por una razón no médica (por ejemplo, por conveniencia o preferencia personal), se denomina inducción optativa. Dados los riesgos, es mejor no tener una inducción optativa antes de las 39 semanas. A menos que haya una razón médica precisa y apremiante para inducir el parto antes de las 39 semanas, no debe considerarse una opción. CÓMO SE LLEVA A CABO LA INDUCCIÓN Los métodos más frecuentes para inducir el trabajo de parto incluyen el uso de medicación para estimular las contracciones o madurar (ablandar) el cuello uterino, separar el saco amniótico de la pared del útero (despegar las membranas) o romper el líquido en el saco amniótico. Inducir el trabajo de parto puede tardar unas pocas horas o unos pocos días; depende de cómo tu cuerpo responda al tratamiento. La estimulación (aceleración) es un proceso similar y generalmente se realiza cuando el trabajo de parto avanza muy lentamente o se detiene. Para ello, se rompen las membranas o se administra un medicamento que genera que las contracciones uterinas sean más fuertes y frecuentes.

52 Tu guía para un embarazo saludable

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